Qué es un ETF y cómo funciona

Aupado por el tirón de las grandes tecnológicas, el S&P 500 cerró el año pasado con una revalorización superior al 20% respecto al ejercicio anterior, siendo imbatible por la gestión activa. Por ello, su otrora enemiga, la gestión pasiva, ha resultado ser la modalidad ganadora, especialmente en el caso de los fondos ETF indexados al todopoderoso índice de Wall Street.

Bajo estas siglas se esconde el Exchange Trade Funds, en su traducción al español: fondo de inversión cotizado. Un vehículo que, cuando irrumpió en los mercados allá por la década de los 90, se vio con recelo, como un producto de riesgo, táctico y oportunista, enemigo de los fondos de inversión de gestión activa. En la actualidad, es un must para aportar rentabilidad adicional a los inversores, bien combinando ambas modalidades de gestión en las carteras, bien dotando de gestión activa a los ETFs, la última innovación en la industria financiera de la que hablaremos más adelante.

ETF: qué es y funcionamiento

Para valorar bien esta propuesta de valor, hay que entender qué es exactamente un Exchange Trade Fund. Se trata de un fondo de inversión que cotiza como si fuera una acción, por tanto, se puede comprar y vender intradía. Como instrumento de gestión pasiva, se indexa a un índice de referencia. En román paladino, replica sus movimientos.

ETF con gestión activa

Como se observa, no tiene una gestión activa a diario, como la tienen los fondos tradicionales que invierten en empresas. Ahora bien, recientemente el sector está dotando de gestión activa a los ETFs. Detrás de la construcción de las carteras y fondos de fondos, hay un equipo gestor que hace una selección de los mejores y hacen seguimiento si un índice cae de forma constante, para hacer deshacer posiciones.

Boom de los ETF

Este disruptivo paso se fundamenta por el auge de este vehículo, tanto en demanda como en oferta. 2024 ha sido un año récord en volumen de activos bajo gestión en fondos cotizados, que se incrementó un 27,6% a nivel global, pasando de 11,63 billones de dólares a 14,84 billones, según la consultora ETFGI. Otro botón de muestra de este boom es el crecimiento registrado en la última década, donde el volumen de activos se ha quintuplicado.

Fiscalidad de un ETF

La tributación de los Exchange Trade Funds siempre ha sido el caballo de batalla de la industria de la gestión pasiva, puesto que no disfrutan de la ventaja fiscal de los fondos tradicionales: el diferimiento del pago de impuestos al reembolso, lo que significa que los traspasos entre fondos están exentos de tributación. En cambio, un ETF cotiza como una acción, lo que supone que, al desinvertir, ya sea con venta o traspaso, se tributa. Ahora bien, hay un camino por el que este vehículo también puede beneficiarse de este atractivo fiscal, y es invirtiendo en un fondo de fondos que, como su propio nombre indica, invierte en distintos fondos en lugar de empresas, de tal manera que, si el partícipe quiere traspasar su patrimonio a otro, puede hacerlo sin pasar por Hacienda.

Invertir en ETF: ¿inversión directa o a través de un fondo de fondos?

Hay varios argumentos a favor de hacerlo a través de terceros. El primero, ya se ha mencionado, el fiscal; el segundo tiene que ver con la selección profesional del instrumento; y el tercero, con la diversificación. En materia de inversión hay una máxima que dice que no hay que poner todos los huevos en la misma cesta. Si invertimos a través de un fondo de fondos, dentro habrá una variedad de vehículos, y si alguno no se comporta como los gestores esperaban, se deshacen posiciones del mismo. Por el contrario, si apostamos por un ETF, si el índice al que está indexado comienza a caer de forma sostenida no podremos minimizar las pérdidas.

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