Invertir desde solo 1.000€: cómo empezar con poco capital

Existe una falsa creencia de que invertir es un coto cerrado para quienes tienen grandes sumas de dinero, pero la realidad es que cualquier persona puede comenzar con un capital modesto y construir un elevado patrimonio con el tiempo.

Pongamos de partida tan solo 1.000€. Con esta cantidad inicial y una inversión periódica mensual de 50 euros en un fondo de inversión con un retorno medio anualizado del 10% (rentabilidad histórica anualizada del S&P 500 desde su creación), podrías incrementar tu patrimonio en nada menos que casi ¡134.000euros en tres décadas! Y si el esfuerzo al mes fuera un poco mayor, hasta los 100 euros, acumularías cerca de ¡250.000 euros!

La magia está en el interés compuesto y en una acertada estrategia inversora avalada por profesionales de la gestión que te acompañen en el camino hasta alcanzar tus objetivos financieros. Y, por supuesto, en tu constancia y paciencia. Nos explicamos.

La importancia de la inversión periódica: ventajas

Otro de los grandes errores de los inversores noveles es pensar que necesitan una cantidad elevada de dinero para empezar. En realidad, invertir de manera periódica, aunque sean cantidades pequeñas, es más beneficioso que realizar una gran inversión puntual.

  1. Menor esfuerzo inversor: Al invertir cantidades pequeñas cada mes, se reduce el impacto en el presupuesto personal, facilitando la creación de un hábito financiero saludable. Si convertimos la inversión como un recibo automático más al mes, generamos un hábito de ahorro e inversión y evitamos el riesgo de caer en excusas para no invertir.
  2. Diversificación de las entradas en el mercado: al comprar activos de forma regular, se pueden adquirir a diferentes precios a lo largo del tiempo, en lugar de depender de un único momento de compra.
  3. Suavizar la volatilidad: esta estrategia de entrar en el mercado periódicamente se conoce como «Dollar Cost Averaging» (DCA) y permite, además, reducir el impacto de la volatilidad del corto plazo. Comprando periódicamente, se promedia el coste de adquisición, evitando entrar al mercado en un mal momento.

La magia del interés compuesto

Una de las claves para convertir una pequeña cantidad de dinero en una suma significativa es el interés compuesto. La fuerza más poderosa del universo, parafraseando a Einstein. Dicen que fue él quien calificó así el efecto bola de nieve de este concepto. Este principio se basa en la acumulación y reinversión de los rendimientos obtenidos, permitiendo que el capital crezca de forma exponencial con el paso tiempo.

Para ilustrarlo, imaginemos esos 1.000€ invertidos con la rentabilidad anual mencionada anteriormente. Al cabo de un año se convierten en 1.100€; al siguiente, en 1.210€, y así sucesivamente. Si a esta fórmula se le introduce una inversión periódica, el efecto es mucho mayor como hemos visto. Te invitamos a que uses nuestro simulador de inversión para que compruebes cuánto podrían crecer tus ahorros invertidos.

Largo plazo y renta variable: un binomio con alto potencial

Históricamente, la renta variable ha demostrado ser una de las mejores opciones para el crecimiento del capital a largo plazo. Si bien su volatilidad puede asustar a los inversores, su potencial de rentabilidad la convierte en una opción clave para quienes buscan construir riqueza con el tiempo.

Ventajas de la renta variable

  1. Mayor rentabilidad en el largo plazo: hemos indicado la rentabilidad histórica del índice que agrupa a las 500 mayores empresas por capitalización bursátil de Wall Street. Si tomamos de referencia el MSCI World, que aglutina a 1.600 compañías de más de una veintena de países, su rendimiento medio anualizado ha sido del 9%.
Renta Variable: Rentabilidad representada por el índice MSCI WORLD. Fuente: Bloomberg. Renta Fija: Rentabilidad representada por el índice IBOXX (EUR) OA TR 3-5 años. Fuente: Bloomberg. Liquidez: Remuneración de los depósitos de hogares e ISFLSH. Fuente: Banco de España. Periodo comprendido entre 2009 y 2022, ambos incluidos.
  1. Protección contra la inflación: a diferencia de activos más conservadores, como la renta fija, suele batir la inflación a lo largo del tiempo.
  2. Diversificación global: mediante fondos de inversión es posible invertir en una amplia gama de empresas de todo el mundo o en los mejores fondos sin necesidad de realizar un estudio profundo de cada una. Ya lo hacen los gestores.

Por supuesto, la renta variable también conlleva riesgos, especialmente en el corto plazo. Por eso es un activo para el largo plazo. Y si controlan las emociones, evitando reaccionar a la volatilidad o desplomes puntuales del mercado, las probabilidades de obtener buenos resultados aumentan.

Así que, paciencia y déjate acompañar por los profesionales de las inversiones. Cuanto antes comiences, tu bienestar financiero será mayor.