¿Cuándo es el mejor momento para empezar a invertir?

Si hay una pregunta que se repite entre los ahorradores que se acercan por primera vez al mundo de la inversión es esta: ¿cuándo es el mejor momento para empezar a invertir? Desgraciadamente, inconscientemente, muchos están afectados por sesgos cognitivos y van procrastinando, retrasando el momento de acumular un patrimonio con excusas variopintas: ahora tengo otros gastos, aún me queda mucho tiempo para la jubilación, mañana lo hago… Y ese día no termina de llegar.  

La respuesta a cuándo es el mejor momento para empezar a invertir es concisa y clara: cuanto antes, mejor. Pero la larga, y la interesante, tiene que ver con el poder del tiempo, nuestras emociones en momentos de incertidumbre y el valor que tiene estar acompañado por profesionales. 

Vamos a analizarlo de la mano de la economía conductual y los gurús de la inversión.

El poder del interés compuesto: el tiempo es tu mejor aliado

El interés compuesto es “la fuerza más poderosa del universo”, frase que se atribuye a Albert Einstein. Esta herramienta silenciosa y potente a largo plazo, permite que los beneficios que se obtienen de una inversión vuelvan a invertirse y generen a su vez nuevos beneficios. Con el paso del tiempo, este efecto se multiplica y produce una aceleración del crecimiento del capital invertido.

El gurú de la inversión Warren Buffett lo resume con una frase sencilla: “Alguien se sienta hoy a la sombra de un árbol porque alguien plantó un árbol hace mucho tiempo”. 

Empezar cuanto antes significa dar más margen a ese árbol para crecer. Esperar al momento perfecto para invertir puede parecer prudente, pero en realidad es perder oportunidades de rentabilidad a largo plazo. Te lo explicamos en el siguiente punto. 

Las caídas no son un problema, son una oportunidad

Uno de los errores más frecuentes que cometen los inversores es tratar de acertar con el momento exacto de entrada en el mercado (market timing). Cuando hay caídas o volatilidad, esperar a que todo se calme suena razonable, pero el mercado de valores no funciona con esta lógica. Los mayores avances a largo plazo se producen en los momentos de mayor incertidumbre.

La economía conductual ha demostrado que las personas tenemos aversión al riesgo. Como explica Daniel Kahneman, premio nobel de Economía (2002) y autor de “Pensar rápido, pensar despacio”, indica que “las pérdidas pesan el doble que las ganancias equivalentes”. Esta aversión al riesgo lleva a muchos inversores a paralizarse precisamente cuando el mercado ofrece mejores oportunidades: en las caídas.

Como decía otro inversor John Templeton: “El momento de máximo pesimismo es el mejor para comprar”. 

Tener liquidez o empezar a invertir durante fases de volatilidad puede marcar una diferencia significativa en la rentabilidad futura, pues son en momentos de caídas cuando se encuentran empresas de calidad a precios atractivos.

Inversión periódica: una estrategia para invertir con constancia

Ante la incertidumbre de cuándo es el mejor momento para invertir, existe una estrategia que puede ayudarte a reducir riesgos y suavizar la volatilidad: la inversión periódica, también conocida como dollar-cost averaging. Consiste en invertir una cantidad fija de dinero con una frecuencia regular (mensual, trimestral, etc.), independientemente de si el mercado sube o baja.

La ventaja de este enfoque es doble: por un lado, evita que intentes adivinar el mejor momento para entrar y, por otro, al diversificar las entradas al mercado se compra en diferentes precios, lo que suaviza el efecto de la volatilidad a largo plazo.

Este método fomenta la disciplina, elimina el componente emocional en la toma de decisiones y permite construir un patrimonio de forma progresiva, sin necesidad de disponer de un capital elevado desde el principio.

En palabras de Benjamin Graham, autor de “El inversor inteligente” y mentor de Warren Buffett: “El verdadero inversor casi siempre prospera a largo plazo gracias a su método constante de inversión periódica”.

Invertir acompañado marca la diferencia

Más allá del cuándo es el mejor momento para empezar a invertir, también importa el cómo. Invertir de forma eficaz requiere conocimientos, disciplina y control de las emociones. Para ello es conveniente poner a trabajar el ahorro de la mano de profesionales de la inversión, pues son ellos quienes saben entrar y salir de las empresas de calidad en los momentos adecuados, son ellos quienes saben equilibrar las carteras de inversión para extraer valor minimizando riesgos. 

Compartimos otra frase sabía al respecto, también del premio nobel: “Incluso cuando sabemos lo que deberíamos hacer, no siempre lo hacemos. Necesitamos ayuda para actuar racionalmente”.

En resumen: empieza ya.

Nunca habrá un momento perfecto para empezar a invertir. Siempre habrá incertidumbre, titulares que asusten o excusas personales. Pero también es cierto que cada día que pasa es un día menos en el que tu dinero podría estar creciendo. Como decía Peter Lynch: “La gente ha perdido más dinero esperando a que lleguen las correcciones o intentando anticiparse a ellas, que en las propias correcciones”.