Tendencias estacionales en los mercados: ¿existe el “efecto enero” en bolsa?

Rally de Navidad, de Santa Claus o de fin de año, sell in may and go away (vender en mayo y marcharse), “efecto día de la semana” o “efecto enero”.  ¿Son mitos o realidades estos movimientos estacionales en bolsa?

¿Qué es el “efecto enero”?

Con el comienzo de 2026 a la vuelta de la esquina, analizamos qué hay detrás de la veracidad del llamado “efecto enero”, una pauta estacional según la cual los mercados bursátiles, especialmente en Estados Unidos, tienden a registrar rentabilidades superiores a la media durante el mes de enero, en comparación con otros meses del año.

Este fenómeno fue documentado por primera vez en los años 70 y, durante décadas, se observó con bastante claridad en los datos históricos, sobre todo en determinadas categorías de acciones. 

¿Sigue existiendo el “efecto enero” hoy?

Con el paso del tiempo, otros estudios muestran que el “efecto enero” se ha ido diluyendo y es menos consistente. Incluso se adelanta un mes antes con los citados Rally de Navidad, de Santa Claus o de fin de año.

No es de extrañar. Cuando una anomalía se hace conocida, el propio mercado tiende a neutralizarla. Además, la globalización, la gestión indexada y la automatización han cambiado profundamente el comportamiento de los flujos.

Dicho de otro modo: el “efecto enero” no ha desaparecido por completo, pero ya no es una estrategia fiable por sí sola, no garantiza subidas todos los años. 

¿Qué hay detrás de ese supuesto fenómeno que refleja unas ganas de invertir? 

Desde el cobro del bonus anual del trabajo o la paga extra de diciembre, hasta un rebote ante las ventas de final de año de aquellos valores con pérdidas para compensar fiscalmente ganancias de capital, pasando por un rebalanceo de carteras al inicio del ejercicio, lo que genera flujos de capital significativos hacia activos que habían quedado infravalorados. También puede deberse al efecto psicológico del año nuevo: optimismo renovado y nuevos presupuestos de inversión que se activan en enero.

¿En qué valores tiene más impacto el “efecto enero”?

Históricamente, el “efecto enero” ha sido más visible en:

  • Small caps (empresas de pequeña capitalización).
  • Valores con menor liquidez.
  • Acciones que han tenido un mal comportamiento el año anterior.

La lógica es sencilla: son los activos más castigados en diciembre y, por tanto, los que más margen tienen para rebotar después. En grandes compañías, índices amplios o mercados muy eficientes, el efecto es mucho más débil e incluso inexistente en algunos periodos recientes.

¿Cómo afecta el “efecto enero” al inversor?

Para el inversor particular, especialmente el de largo plazo, este fenómeno es uno más para hacer crecer su ahorro. 

Algunas recomendaciones:

  • Intentar entrar y salir por un efecto estacional aumenta el riesgo de equivocarse.
  • Perder días clave del mercado puede tener un impacto negativo en la rentabilidad a largo plazo.
  • Las decisiones tácticas basadas en el calendario suelen aportar menos valor que una asignación de activos bien diseñada.

Conclusión: ¿qué hacemos como inversores?

La historia demuestra que los mercados están llenos de patrones aparentes, pero también que la disciplina, la diversificación y el largo plazo pesan mucho más que cualquier efecto estacional, especialmente cuando el inversor está acompañado por profesionales de la gestión.

En una empresa de servicios de inversión como Finnk, donde nuestra metodología combina gestión activa con fondos de gestión pasívao fondos de las mejores firmas internacionales, los efectos estacionales no se entienden como una estrategia en sí misma, sino como un elemento adicional para aportar valor. Siempre dentro de carteras ya de por sí robustas, bien diversificadas y diseñadas para navegar distintos entornos de mercado.Descubre cuánto podría crecer tu ahorro invertido con nuestro simulador.