
Se acerca la campaña de la renta 2025 y, si el año pasado retiraste dinero de tu cartera de inversión, tendrás que declararlo en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF).
En general, solo se tributa cuando se materializan las ganancias, es decir, cuando se realiza un reembolso total o parcial de la cartera. Mientras la inversión permanece dentro de la cartera y no se retira el dinero, no se pagan impuestos. Esto se conoce como diferimiento fiscal.
A continuación, te explicamos cuáles son los tramos impositivos aplicables, qué ocurre si retiras el dinero con pérdidas y cuál es la ventaja fiscal de invertir a largo plazo a través de una cartera de inversión.
¿Que vamos a ver en este artículo?
¿Cuáles son los tramos impositivos de una cartera de inversión?
Las ganancias obtenidas en una cartera de inversión tributan en la base imponible del ahorro, cuyos tipos impositivos oscilan entre el 19% y el 30%. Como novedad, en 2025 se elevó el tramo más alto, que pasó del 28% al 30%.
Estos son los tramos en función de las ganancias obtenidas. Es importante tener en cuenta que no se declara todo el dinero acumulado en la cartera, sino únicamente las plusvalías generadas, es decir, la diferencia entre el importe retirado y el capital invertido (incluidas las comisiones).
| Base liquidable del ahorro | Tipo aplicable 2025 |
| Hasta 6.000 euros | 19% |
| Desde 6.000 – 50.000 euros | 21% |
| Desde 50.000 – 200.000 euros | 23% |
| Desde 200.000 – 300.000 euros | 27% |
| A partir de 300.000 euros | 30% |
¿Qué ocurre si retiro dinero de la cartera con pérdidas?
Si al retirar el dinero de tu cartera el valor obtenido es inferior al capital invertido, se genera una minusvalía o pérdida patrimonial.
Esto tiene dos consecuencias:
Por un lado, no tendrás que pagar impuestos por esa operación.
Por otro, esa pérdida puede utilizarse para compensar otras ganancias patrimoniales, lo que puede ayudar a reducir la factura fiscal.
¿Cómo se compensan las pérdidas?
Las pérdidas patrimoniales se pueden compensar con otras ganancias que se registren a lo largo de cuatro ejercicios fiscales. Así serían los pasos:
- La pérdida se resta de otras ganancias patrimoniales del año (plusvalías de otros fondos, acciones, venta de inmuebles, etc.).
- Si después de la operación aún te queda saldo negativo, puedes compensarlo con rendimientos del capital mobiliario (intereses, dividendos, cupones, ganancias de otros fondos) hasta un 25% de esos rendimientos.
- Y si todavía queda saldo negativo, lo puedes arrastrar y compensar en los 4 ejercicios siguientes, siempre primero con otras ganancias patrimoniales y, si sobra, otra vez hasta el 25% de rendimientos del capital mobiliario.
Te lo mostramos gráficamente en esta tabla.
| Tipo de renta | Se puede compensar con… | Límite |
| Pérdida patrimonial (fondo) | Ganancias patrimoniales del mismo año | Sin límite |
| Exceso de pérdidas patrimoniales | Rendimientos del capital mobiliario (intereses, dividendos…) | Hasta el 25 % de dichos rendimientos |
| Pérdidas no compensadas en el año | Ganancias patrimoniales de los 4 ejercicios siguientes | Sin límite anual acumulado |
| Exceso restante | Rendimientos del capital mobiliario de los 4 ejercicios siguientes | Hasta el 25 % de dichos rendimientos |
Imagina que en 2025 retiraste dinero de tu cartera con una pérdida de 5.000 €, pero otra inversión te generó una ganancia de 8.000 €.
La base imponible del ahorro sería de 3.000 € (8.000 − 5.000).
En este caso pagarías 570 € de impuestos (19% sobre 3.000 €), en lugar de tributar por la totalidad de las ganancias.
La gran ventaja tributaria de las carteras de inversión: traspasos sin peaje fiscal
Una de las principales ventajas de las carteras de inversión compuestas por fondos es la posibilidad de realizar cambios en la estrategia sin generar impacto fiscal inmediato. Cuando el gestor ajusta la cartera —por ejemplo, para rebalancear los activos o adaptarse a un nuevo entorno de mercado— los movimientos entre fondos pueden realizarse mediante traspasos, que en España no tributan en ese momento.
Esto significa que el inversor solo pagará impuestos cuando retire el dinero de la cartera.
Gracias a este mecanismo, el capital puede permanecer invertido durante más tiempo, lo que permite optimizar la planificación fiscal y aprovechar mejor el efecto del interés compuesto.
¿Por qué el diferimiento fiscal es tan importante?
Si cada vez que se realizan cambios en la estrategia hubiera que pagar impuestos, el capital disponible para reinvertir sería menor. En cambio, cuando la tributación se difiere, todo el capital sigue generando rendimientos.
A largo plazo, esa diferencia puede tener un impacto significativo en la rentabilidad final de la inversión.
Las carteras de inversión gestionadas por profesionales pueden ser una herramienta eficiente para hacer crecer el ahorro a largo plazo.
Por eso, al invertir no solo hay que fijarse en la potencial rentabilidad que ofrece un producto o activo, sino también en su fiscalidad. Un enfoque fiscalmente eficiente permite que el capital permanezca invertido durante más tiempo y maximice su capacidad de crecimiento.