Cartera Sostenible 80/20, el extra financiero para dar resiliencia a tu ahorro invertido

Las inversiones sostenibles tienen seis veces más probabilidades de aumentar los ingresos que de reducirlos y están asociadas a márgenes de beneficio más altos, según la última Encuesta Mundial de CEO de PwC 2025; “Las iniciativas de sostenibilidad exitosas no solo mejoran la posición de las empresas en el mercado, sino que, a la larga, también reportan beneficios en términos financieros y de reputación”, señala otro informe de IE University.

Aunque hay mucha literatura al respecto, no hay una cifra estándar sobre cuánto impacta en los resultados de una empresa las prácticas sostenibles, todos los estudios sobre la materia vienen a concluir que invertir en empresas sostenibles no solo es compatible con la rentabilidad a largo plazo, sino que la potencia, gracias a la eficiencia, la resiliencia y la preferencia de inversores y consumidores. Además, aporta ventajas competitivas, reputacionales y sociales que consolidan su liderazgo en el mercado global.

Qué se entiende por sostenibilidad

Antes de entrar en materia hay que entender que, cuando hablamos de sostenibilidad no solo nos referimos a cuestiones medioambientales, sino también sociales y de buen gobierno corporativo, lo que se conoce como criterios ESG, por sus siglas en inglés Environmental, Social and Governance, ASG en español.

Ventajas de invertir con criterios ESG

El Pacto Mundial de la ONU identifica 6 beneficios de invertir en sostenibilidad.

  • Rentabilidad a largo plazo: la inversión en tecnologías sostenibles y la optimización de recursos disminuyen los gastos operativos y energéticos, lo que se traduce en mayor resiliencia y mejor desempeño financiero.
  • Ventaja competitiva: el 84% de las empresas españolas considera que la sostenibilidad mejora su competitividad sectorial.
  • Reputación: las empresas con prácticas sostenibles tienen menos riesgo reputacional y fortalecen la marca, lo que supone una mayor fidelización de clientes y empleados.
  • Gestión de riesgos y resiliencia empresarial: considerar factores ESG “ayuda a identificar y mitigar riesgos relacionados con el cambio climático, conflictos laborales y problemas de gobernanza”.
  • Anticipación a regulaciones: garantiza una mejor preparación frente a desafíos futuros y actuales como el Reglamento de Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) o la Taxonomía Verde Europea.
  • Impacto positivo: los inversores pueden contribuir al desarrollo sostenible y al bienestar social al apoyar empresas responsables.

Añadimos otras dos ventajas de invertir con criterios ASG:

  • Acceso a financiación y mejores condiciones: las empresas sostenibles atraen más inversiones por ejemplo mediante la emisión de bonos verdes, acceden a los mercados con mejores condiciones de financiación por su menor perfil de riesgo.
  • Atracción y retención de talento: los empleados, y muy especialmente entre las generaciones jóvenes, valoran trabajar en empresas responsables, lo que facilita atraer y retener a los mejores profesionales.

Modelo de gestión de la Cartera Sostenible

Hechas estas consideraciones sobre la relevancia de la implementación de criterios ESG dentro de las organizaciones, en Finnk apostamos por una gestión que no se fija solo en los números, sino también en cómo se comportan las empresas desde el punto de vista ambiental, social y de gobernanza. Por tanto, nuestro enfoque de inversión sostenible combina el objetivo de rentabilidad con el compromiso de generar un impacto positivo en el entorno.

Las ventajas de ese modelo de gestión son:

Una mirada más completa

Al integrar criterios ASG (ambientales, sociales y de gobernanza), logramos un análisis más profundo. Esto nos permite entender mejor los activos en los que invertimos y anticipar tanto riesgos no financieros como oportunidades ligadas al desarrollo sostenible.

Detectar riesgos; identificar oportunidades

Cuestiones como la gestión ambiental, el trato a los empleados o la calidad del gobierno corporativo pueden tener un impacto real en la salud financiera de las empresas. Evaluarlas es clave para evitar sorpresas y para detectar a tiempo modelos de negocio con potencial de crecimiento sostenible.

Invertir con impacto

Nuestro modelo busca que el capital no solo genere rentabilidad, sino que también contribuya a resolver grandes retos globales, como el cambio climático o la desigualdad. Invertir bajo criterios sostenibles permite alinear los intereses financieros con valores que trascienden lo económico.

Construcción de las carteras Sostenibles

Contamos con dos carteras Sostenibles en función de la exposición a renta variable, la arriesgada 80/20 y la decidida 60/40. En ambas, el proceso para construir una cartera robusta se estructura en dos fases.

  • Primero, se filtran las inversiones excluyendo empresas y emisores que incurren en actividades éticamente cuestionables o perjudiciales para el entorno, como producción de armas controvertidas, actividad dañina para el medioambiente, explotación de menores o violación de derechos humanos.
  • Segundo, se eligen aquellos activos que, además de ser financieramente sólidos, promueven criterios ESG alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de Naciones.

Rentabilidad de la cartera Sostenible 80/20

Como ya se ha explicado en anteriores entradas, el largo plazo es el horizonte temporal adecuado en las carteras con mayor exposición a los activos de riesgo para extraer el mayor potencial de la renta variable. En los últimos 10 años, la rentabilidad neta acumulada (a 31 de diciembre de 2024) de la cartera Sostenible 80/20 fue del 118,23% frente a la media del sector, situada en 77,35%, lo que arroja una ganancia neta anualizada del 8,11% vs 5,89%.

Composición de la cartera Sostenible 80/20

En línea con nuestras carteras IAvanzada y Tendencias, la cartera Sostenible también está invertida en los mejores fondos de renta variable y renta fija ESG de gestoras internacionales, como Amundi, Candriam (la segunda gestora en el reputado ranking de Responsible Investment Brand Index), Eurizon, IShares (BlackRock) o Credit Suisse.

Por zonas geográficas, el mayor peso se ubica en Estados Unidos, seguido de Europa.

Sostenibilidad y rentabilidad no son excluyentes

La evidencia es clara: las empresas que integran la sostenibilidad en su modelo de negocio no solo están mejor preparadas para los retos actuales y futuros, sino que también obtienen mejores resultados financieros. El caso de la cartera Sostenible 80/20 lo demuestra con cifras: no se trata solo de invertir con propósito, sino de hacerlo con visión estratégica y eficacia.

Hoy más que nunca, los inversores tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de orientar su capital hacia un impacto positivo sin renunciar al rendimiento. Las carteras sostenibles representan ese equilibrio entre rentabilidad y compromiso.

Invertir bajo criterios ASG no es una moda pasajera: es una decisión informada que permite anticiparse a los riesgos, participar en los grandes cambios del siglo XXI y posicionarse en sectores y empresas con mayor potencial de crecimiento. En Finnk, lo tenemos claro: construir un futuro más sostenible empieza por decidir dónde y cómo invertimos hoy.