
¿Qué vamos a ver en este artículo?
En el primer semestre del año, en España el patrimonio de fondos de inversión sostenibles se incrementó un 8,5% respecto al cierre del año anterior, alcanzando los 159.504 millones de euros, lo que representa casi el 38% del total, según datos de INVERCO (Asociación de Instituciones de Inversión Colectiva y Fondos de Pensiones). Este nuevo incremento supone casi sextuplicar el volumen desde que entró en vigor el Reglamento europeo sobre Divulgación de Finanzas Sostenibles (SFDR) en marzo de 2021.
A nivel mundial, el volumen de activos gestionados bajo criterios sostenibles se sitúa en 30,3 billones de dólares, según Global Sustainable Investment Alliance (GSIA). La alianza internacional que agrupa a las principales asociaciones de inversión sostenible prevé que el patrimonio supere los 40 billones de dólares en 2030.
No en vano, el marco regulatorio actúa como palanca impulsora y los hábitos de consumo priman cada vez más lo sostenible, especialmente entre los jóvenes. Algo que también se nota entre los inversores juniors, que son más sensibles a esta tendencia y cuando invierten también buscan construir un futuro mejor.
¿Qué significa invertir con criterios ESG?

Desde el punto de vista de las finanzas, la inversión sostenible se guía por lo que se conoce como los criterios ESG, en sus siglas en inglés: Environmental, Social and Governance; criterios ASG, en español.
E – Environmental (Medioambiental): analiza cómo una empresa gestiona los recursos naturales, sus emisiones de CO₂, el uso de energías renovables, la gestión de residuos o la protección de la biodiversidad.
S – Social: evalúa el impacto sobre empleados, proveedores, clientes y comunidades. Incluye aspectos como la igualdad, la seguridad laboral, los derechos humanos o la contribución social.
G – Governance (Gobernanza): se centra en la ética empresarial, la transparencia, la composición del consejo de administración, la lucha contra la corrupción y el respeto a los accionistas.
Una empresa que cuida estos tres pilares es, potencialmente, más resiliente a largo plazo. Y ahí está la clave: los factores ESG no son solo una cuestión ética, también afectan al rendimiento y al riesgo de las inversiones.
¿Cómo influyen los criterios ESG en la rentabilidad?
Las empresas con buenas prácticas medioambientales, sociales y de gobernanza suelen mostrar menor volatilidad. Por ejemplo, las compañías que apuestan por la eficiencia energética o por modelos circulares pueden reducir costes, atraer talento y mejorar su reputación. Y en un entorno donde los consumidores valoran cada vez más el propósito, eso se traduce en una ventaja competitiva.
En términos de rentabilidad, los datos indican que la sostenibilidad es fuente de ganancias. El rendimiento histórico del MSCI Sustainability Index evoluciona en paralelo al MSCI World, con unos retornos medios anuales del 8,2%, en línea con el retorno alcanzado en la última década por nuestra Cartera Sostenible 80/20.
La explicación es sencilla: los criterios ESG ayudan a identificar riesgos no financieros que pueden afectar a los resultados futuros. Una compañía con prácticas medioambientales deficientes puede enfrentarse a sanciones, litigios o pérdida de clientes. Del mismo modo, una mala gobernanza puede derivar en escándalos o decisiones estratégicas erróneas.
Incorporar estas variables en el análisis de inversión permite construir carteras más sólidas y preparadas para el largo plazo.
Tipos de estrategias ESG
La inversión sostenible no es un único enfoque, sino un abanico de estrategias que cada inversor puede adaptar según su filosofía o perfil de riesgo. Algunas de las más comunes son:
Exclusión: eliminar sectores o empresas con actividades controvertidas (como armas, tabaco o combustibles fósiles).
Integración ESG: incluir criterios extrafinancieros en el análisis fundamental de cada inversión.
Best in class: seleccionar las compañías líderes en sostenibilidad dentro de cada sector.
Inversión temática: centrarse en tendencias con impacto positivo, como energías renovables, movilidad eléctrica o economía circular.
Impact investing: buscar un retorno financiero junto con un impacto social o ambiental medible.

El papel del inversor joven
Las nuevas generaciones están acelerando esta transformación. Los millennials y la Generación Z se muestran mucho más comprometidos con el medio ambiente, la igualdad y la ética empresarial. Quieren que su dinero refleje sus valores.
El informe Sustainable Signals elaborado por el Instituto para la Inversión Sostenible de Morgan Stanley en 2025 muestra que el 99% de la Generación Z y el 97% de los millennials expresan un fuerte interés en invertir aplicando criterios ESG. Además, el 96% de la Generación Z y el 92% de los millennials consideran clave que su asesor o plataforma de inversión ofrezca productos sostenibles al tomar decisiones financieras
Conclusión
La inversión sostenible no es una tendencia pasajera e incorporar criterios ESG no solo significa invertir de forma responsable, sino también apostar por empresas más preparadas, transparentes y rentables a largo plazo.
¿Quieres contribuir a un mundo mejor? Invierte en nuestra Cartera Sostenible.