Fondos mixtos: equilibrio entre rentabilidad y riesgo

Cuando un inversor busca rentabilidad sin asumir un riesgo excesivo, una de las opciones más equilibradas del mercado son los fondos mixtos. Estos vehículos de inversión combinan renta variable y renta fija con el objetivo de lograr un equilibrio entre crecimiento y estabilidad.

En otras palabras, son una forma de participar en los mercados financieros sin apostar todo a una sola carta, en este caso, categoría.

¿Qué es un fondo mixto?

Un fondo mixto es un fondo de inversión que combina activos de renta fija (deuda pública o corporativa en forma de bonos) con activos de renta variable (acciones de empresas cotizadas).

El peso en cada tipo depende de la política de inversión del fondo y del perfil de riesgo que se quiera asumir. Esta estructura permite diversificar automáticamente la inversión, de modo que parte de la cartera busca proteger el capital y generar ingresos estables (renta fija), mientras otra parte aspira a obtener mayores rentabilidades a medio y largo plazo (renta variable).

Tipos de fondos mixtos

De este modo, según la exposición a la renta variable podemos clasificar los fondos mixtos en:

  • Mixtos conservadores: tienen una exposición a renta variable baja, normalmente hasta el 30%. Buscan preservar el capital por encima de la rentabilidad.
  • Mixtos moderados: mantienen una proporción intermedia, entre el 30% y el 60% en renta variable. Equilibran estabilidad y potencial de crecimiento.
  • Mixtos agresivos: superan el 60% de exposición a renta variable. Tienen más riesgo, pero también más potencial de rentabilidad a largo plazo.

Otra forma de clasificarlos es por su grado de flexibilidad:

  • Fondos mixtos estáticos: mantienen unas proporciones fijas entre renta fija y renta variable.
  • Fondos mixtos flexibles: el gestor puede variar esas proporciones en función de las condiciones del mercado.

En el caso de una gestora de gestión pasiva, este tipo de fondos pueden estructurarse combinando índices de renta fija y renta variable, de manera que el equilibrio se mantiene de forma automática, con bajos costes y gran diversificación.

Por tanto, los fondos mixtos se sitúan en el punto intermedio del binomio rentabilidad-riesgo: no son tan conservadores como los de renta fija pura, pero tampoco tan volátiles como los de renta variable.

En este sentido, los fondos mixtos pueden considerarse una puerta de entrada natural para muchos inversores que desean iniciarse en la inversión a través de fondos, pero que aún no se sienten cómodos asumiendo una alta exposición a bolsa.

Horizonte temporal 

Los fondos mixtos están especialmente indicados para inversores con un horizonte temporal medio o largo, normalmente a partir de tres a cinco años. Cuanto mayor sea la proporción de renta variable, más conveniente será mantener la inversión durante más tiempo para diluir la volatilidad.

Perfil del inversor

En cuanto al perfil del inversor, pueden resultar adecuados para:

  • Inversores que buscan rentabilidad sin asumir la volatilidad total de la bolsa.
  • Ahorradores que comienzan a invertir y quieren dar el paso hacia los mercados financieros sin complicaciones.

La clásica cartera 60/40

Uno de los ejemplos más conocidos de  cartera con un perfil mixto es la cartera 60/40, que distribuye un 60% en renta variable y un 40% en renta fija. 

  • El 60% en renta variable aporta el potencial de rentabilidad a largo plazo necesario para superar la inflación.
  • El 40% en renta fija actúa como “amortiguador” en épocas de volatilidad o caídas bursátiles.

Ventajas de los fondos mixtos

  • Diversificación automática: Al invertir tanto en renta fija como en renta variable, se reduce el riesgo específico de cada tipo de activo o mercado.
  • Gestión profesional: En una gestora que utiliza fondos de gestión pasiva, como hacemos en Finnk, muchos de los fondos replican la composición de índices seleccionados por gestores quienes de forma periódica van ajustando la cartera en función de la evolución de su asset allocation.
  • Alineación con el largo plazo: Al combinar activos de diferente comportamiento, los fondos mixtos ayudan a suavizar las oscilaciones y a mantener la inversión durante los ciclos de mercado, algo clave para aprovechar el efecto del interés compuesto.
  • Eficiencia de costes:Las carteras que utilizan fondos indexados, los costes son menores que los que incluyen fondos de gestión activa, lo que puede traducirse en una mayor rentabilidad neta para el inversor.

Riesgos de los fondos mixtos

Aunque son vehículos equilibrados, no están exentos de riesgos, como cualquier otro activo:

  • Mercado: si las bolsas caen, la parte de renta variable puede sufrir pérdidas.
  • Tipos de interés: las subidas de tipos pueden afectar negativamente al valor de la renta fija.
  • Correlación: en algunos momentos, tanto renta fija como renta variable pueden caer a la vez, como ocurrió en 2022, con el estallido de la guerra en Ucrania y el consiguiente encarecimiento de la energía y materias primas.
  • Divisa: si el fondo invierte en activos internacionales, las fluctuaciones de las monedas también pueden influir.

Conclusión: equilibrio, disciplina y visión global

Los fondos mixtos representan la búsqueda del equilibrio: permiten participar del crecimiento económico mundial a través de la renta variable, mientras la renta fija aporta estabilidad y control del riesgo.

En el ámbito de la gestión pasiva, se convierten en una solución especialmente atractiva por su diversificación, bajo coste y transparencia.

¿Quieres invertir en alguno de nuestros fondos mixtos? Contamos con la clásica cartera 60/40, con un horizonte temporal de hasta 5 años, y 80/20 para plazos superiores. Aquí puedes ver sus rentabilidades en la última década.