¿Qué es el ‘drawdown’?

A nadie le gusta ver números rojos en la pantalla de su cuenta de inversión. Cuando vemos que los mercados bajan y el valor de nuestros ahorros disminuye, es habitual sentir inquietud o la tentación de huir. Ciertamente, hay caídas que dan miedo, pero, por lo general, son solo eso: un susto temporal. En el mundo financiero existe un término muy común para referirse a estos baches inherentes de las bolsas: drawdown. Comprender qué significa y por qué ocurre te dará la tranquilidad necesaria para no cometer el error de vender en el peor momento.

¿Qué es exactamente el ‘drawdown’?

En términos sencillos, el drawdown es la caída de valor que sufre una inversión desde su punto más alto —el «pico»— hasta su nivel más bajo —el «valle»—. Este indicador permite conocer cuánto ha disminuido el valor de la inversión y medir el riesgo asociado a esas bajadas.

Para entenderlo sin complicaciones:

  • Imagina que tu inversión crece con el tiempo y alcanza un máximo de 10.000 euros.
  • Si por los movimientos bruscos del mercado ese valor baja temporalmente a 8.000 euros, la bajada ha sido de 2.000 euros (un 20%).
  • Esa diferencia del 20% desde el pico hasta el valle es el drawdown.

¿La buena noticia? Estas caídas son habituales en la inversión bursátil. La bolsa no sube en línea recta todos los días. De hecho, según un análisis de Vanguard que abarca el período 1980-2025, el mercado bursátil estadounidense experimentó 15 correcciones de al menos el 10%. Y cada una de ellas tuvo una intensidad y un tiempo de recuperación diferentes.

Cómo se miden las caídas o tipos de ‘drawdown’

A la hora de analizar las bajadas, los gestores y analistas miran varios indicadores, pero, sin entrar en fórmulas complicadas, basta con fijarse en los siguientes aspectos clave:

  • Drawdown máximo: es la mayor caída que ha sufrido una cartera durante un período determinado. Sirve para conocer cuál ha sido su peor bajada.
  • Drawdown relativo: mide en porcentaje cuánto ha bajado una inversión desde su valor máximo anterior. Es útil para comparar las caídas de distintas carteras, independientemente de la cantidad invertida.
  • Drawdown absoluto: cuantifica cuánto ha llegado a perder una inversión respecto al capital inicial aportado. Se expresa en dinero, no en porcentaje.
  • Tiempo de recuperación: calcula el tiempo que tarda la inversión en recuperar su máximo anterior. A menudo, la espera durante esta etapa es el verdadero reto para la paciencia.

Por qué conviene evitar las decisiones impulsivas durante las caídas

Cuando el patrimonio acumulado en una cartera baja, el cerebro nos envía una señal de alarma para intentar «salvar» lo que queda y detener el golpe. Ceder a ese impulso y vender durante la caída puede perjudicar la rentabilidad a largo plazo. Conviene evitar esa reacción, porque al vender las pérdidas latentes se convierten en reales y quedas fuera de una eventual recuperación del mercado, que históricamente se ha producido, aunque con plazos muy distintos. Por eso, antes de tomar una decisión, es importante recordar tus objetivos y mantener el rumbo.

El tiempo juega a tu favor: paciencia y oportunidades con descuento

Invertir a largo plazo ayuda a suavizar las habituales oscilaciones del mercado. A corto plazo, el mercado puede comportarse de forma impredecible y experimentar fuertes altibajos, pero, a lo largo de los años, la tendencia histórica de la economía mundial ha sido de crecimiento. Contar con un horizonte temporal amplio puede ayudar a afrontar mejor las caídas del mercado y a beneficiarse del interés compuesto, el efecto por el que las ganancias se reinvierten y generan a su vez nuevas ganancias, de modo que el capital crece de forma exponencial con el paso del tiempo.

Es más, para el inversor paciente, las caídas ofrecen ventanas de oportunidad de inversión. Cuando los precios bajan, se ponen a tiro activos de calidad con descuento. Si realizas aportaciones extraordinarias en esos momentos, estarás adquiriendo participaciones a precios más bajos, lo que puede mejorar la rentabilidad futura cuando los activos se recuperen.

¿Cómo puede una gestora amortiguar las caídas de tu cartera?

Como nadie tiene una bola de cristal para saber qué hará mañana la bolsa, la gestión del riesgo se construye desde la propia estructura de la cartera:

  • Diversificación global: repartir el dinero en múltiples fondos y mercados de todo el mundo reduce la dependencia de un único activo, sector o país.
  • Rebalanceo: consiste en ajustar periódicamente la composición de la cartera para mantener la distribución de activos y el nivel de riesgo previstos. Su frecuencia y procedimiento dependen de la estrategia de gestión.
  • Plan personalizado: la inversión se adapta a los objetivos, al plazo previsto y al nivel de riesgo que cada persona está dispuesta a asumir.

Conclusión

Las caídas forman parte del ciclo inversor y no siempre significan que una estrategia esté fallando. Comprender qué es el drawdown y cómo afecta a tu cartera te ayudará a afrontar esos momentos con más información y a tomar decisiones acordes con tus objetivos financieros.

En Finnk, nuestras carteras están diversificadas globalmente y se revisan mensualmente, si los acontecimientos no obligan a hacerlo antes, lo que contribuye a mitigar el impacto de estas caídas y a aprovecharlas para mejorar el potencial de revalorización a largo plazo.