
¿Qué vamos a ver en este artículo?
En la jerga de los gestores de fondos, el rebalanceo es uno de los tecnicismos más empleados para describir la recomposición o ajuste de una cartera. En realidad, es la consecuencia natural del seguimiento continuo que realizan los gestores para que la cartera siga respondiendo a la estrategia con la que fue diseñada.
En Finnk, esa revisión periódica se realiza mensualmente, aunque si las condiciones del mercado lo requieren, se hace con mayor frecuencia.
Y es que, los mercados están en constante movimiento y eso hace que el gestor ajuste la cartera para que siga alineada con los objetivos de inversión y el nivel de riesgo para la que fue diseñada.
Una cartera que evoluciona
Una cartera de inversión no es una fotografía fija, sino una imagen en constante evolución. Cada activo se comporta de forma diferente y rara vez todos avanzan al mismo ritmo.
Puede ocurrir que la bolsa viva un periodo de fuertes subidas mientras la renta fija apenas se mueve. También puede suceder lo contrario, o que se correlacionen. Incluso dentro de la renta variable, unos sectores o regiones pueden tener un comportamiento muy distinto al resto. Todo ello provoca que el peso de cada inversión vaya cambiando con el tiempo.
Imaginemos una cartera mixta, con un 60% de exposición a renta variable y un 40% a renta fija. Si, por ejemplo, tras un periodo alcista, la renta variable gana peso y pasa a representar, pongamos, un 75%, el inversor estará más expuesto a las oscilaciones de los mercados de lo que había decidido inicialmente. Procede realizar un rebalanceo de la cartera para devolverla al nivel de riesgo inicial.
Pero este ajuste no solo es a nivel de categorías, también de la propia composición de activos que forman parte de la cartera. Nuevas empresas o fondos de terceros que entran y salen; aumentos y bajadas de posición.

El valor de la gestión activa en el rebalanceo
El rebalanceo no es un proceso automático, requiere por parte del gestor o gestores de la cartera analizar el comportamiento de los mercados, valorar cómo han evolucionado los distintos activos y decidir si conviene realizar cambios.
Ahí reside una parte importante del valor de la gestión activa. El equipo gestor no intenta adivinar qué harán los mercados, sino que realiza un seguimiento continuo para mantener cada cartera alineada con sus objetivos y adaptarla cuando las circunstancias lo aconsejen.
En otras palabras, el rebalanceo no persigue obtener la máxima rentabilidad en cada momento, sino mantener el equilibrio entre riesgo y rentabilidad que corresponde a cada perfil inversor. Es una forma de gestionar la cartera con disciplina, evitando que las fuertes subidas o caídas de un determinado activo alteren la estrategia definida desde el principio.
¿Qué ventajas tiene el rebalanceo?
Revisar periódicamente una cartera aporta varios beneficios al inversor:
- Permite mantener el nivel de riesgo previsto, evitando que determinados activos ganen demasiado peso con el paso del tiempo.
- Ayuda a mantener la estrategia de inversión, sin dejarse llevar por los movimientos del mercado o el sentimiento inversor.
- Favorece una mayor diversificación, ya que evita concentrar la cartera en aquellos activos que mejor lo han hecho recientemente.
- Permite adaptar la cartera a nuevas oportunidades de inversión, incorporando cambios cuando el análisis del equipo gestor así lo aconseja.
- Aporta tranquilidad al inversor, que sabe que su cartera está siendo supervisada y ajustada de forma periódica por profesionales.
¿Cada cuánto conviene revisar una cartera?
No existe una frecuencia universal. Hay estrategias que establecen una revisión trimestral, semestral o mensual, como en Finnk, siempre y cuando, como hemos mencionado al inicio, las condiciones del mercado no exijan hacer rebalanceos con mayor frecuencia.
Porque construir una cartera y realizar la asignación de activos correspondiente es solo el primer paso. Mantenerla alineada con la estrategia inicial también forma parte del proceso inversor y, en muchas ocasiones, es una de las decisiones que más contribuyen a que el inversor permanezca invertido con tranquilidad.